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QUIERO DECIRTE ALGO

Estamos hilvanados por un hilo invisible que tironea de todos para todos lados. Todo es movimiento, bruma y naufragio.


DESCRIPCIÓN

Una performance sonora que se escucha sentado en un banco de una plaza pública. A través de testimonios reales de mujeres que cruzaron el desierto entre México y Estados Unidos, la pieza contrasta violentamente la seguridad y comodidad del oyente con el horror contemporáneo de la migración femenina.

El audio interpela directamente al oyente, pidiéndole que permanezca sentado mientras escucha descripciones científicas de la muerte por deshidratación, relatos de espinas clavadas en las manos, uñas que se caen por caminar días enteros, y la violencia sistemática contra cuerpos feminizados en tránsito.

El banco público se convierte en símbolo del privilegio ciudadano: esa pausa burguesa desde la cual podemos escuchar sin estar en peligro. La obra pregunta: ¿me escucharás? ¿harás un esfuerzo más allá de la escucha?


FICHA TÉCNICA

Título: Quiero decirte algo

Asistencia dramatúrgica. Gabriel Calderón

Año: 2023

Tipo: Performance sonora / Audio-walk participativo

Proyecto: "Meet me at the Bench"

Dirección artística: LIGNA 

TEXTOS

TEXTO CURATORIAL

"Quiero decirte algo" se inscribe en la tradición del arte participativo y la performance sonora situada, estableciendo un diálogo crítico con las prácticas de arte relacional y los dispositivos de escucha contemporáneos. La pieza opera a través de una instrucción performática simple pero radical: buscar un banco en el espacio público y permanecer sentado durante la duración del audio. Esta aparente pasividad se revela como un gesto político que cuestiona los regímenes de movilidad, productividad y privilegio que estructuran nuestras ciudades contemporáneas. 

La obra funciona mediante un contraste violento entre dos corporalidades simultáneas: la del oyente, protegido en su languidez burguesa dentro del tejido urbano seguro, y la de miles de mujeres que atraviesan el desierto entre México y Estados Unidos en condiciones de vulnerabilidad extrema. Este contraste no es meramente temático sino estructural: mientras el oyente permanece inmóvil en su banco público, el audio despliega testimonios de cuerpos femeninos en tránsito, sometidos a condiciones que el texto describe con precisión científica casi forense. 

La estrategia curatorial central de la pieza reside en la interpelación directa. El uso sistemático de la segunda persona ("vos/tú") construye una relación de proximidad incómoda entre la voz narradora y el oyente, colapsando la distancia crítica que normalmente protege al espectador del arte político. Esta interpelación insistente —¿me escucharás?, ¿harás un esfuerzo más allá de la escucha?— sitúa la obra en el territorio de lo que podríamos llamar una "estética de la responsabilidad", donde el acto de escuchar se politiza como acto de complicidad o resistencia. 

El banco público emerge como dispositivo escultórico y conceptual. Históricamente, el mobiliario urbano ha sido instrumento de control social y segregación espacial —pensemos en los bancos "anti-homeless" o las arquitecturas hostiles que proliferan en nuestras ciudades neoliberales. Aquí, Cubas invierte esa función: el banco se transforma en lugar de pausa revolucionaria, un espacio-tiempo donde la improductividad se convierte en resistencia. Como señala el propio texto: "SOS la pausa de una máquina de producción en cadena que no para nunca. Estás siendo un problema. Estás siendo la resistencia." 

La inclusión de descripciones científicas de los procesos de deshidratación y muerte en el desierto funciona como una forma de "realismo brutal" que recuerda las estrategias del arte conceptual de los años 60-70, donde la información documental se utilizaba para generar efectos afectivos. El texto describe con precisión médica cómo el cuerpo colapsa bajo temperaturas extremas, cómo las células envían líquido a la periferia, cómo se produce el shock circulatorio. Esta cientificidad no busca la objetividad distante, sino producir en el oyente una empatía visceral, casi somática, con esos cuerpos en extremis. 

Los testimonios intercalados —la voz de una mujer que cruzó el desierto— introducen el régimen de la primera persona, el testimonio como forma de verdad irreductible. La narración de las tres uñas que se caen al llegar, de las espinas que el cuerpo expulsa durante tres meses, del pollero que pincha la ampolla con una espina y ordena "no saques la uña, ponte las medias y sigue", constituyen momentos de una intensidad narrativa que excede cualquier abstracción política. Son detalles que anclan el horror en la materialidad del cuerpo, en su fragilidad específica. 

La obra establece un diálogo crítico con la tradición de la performance duracional, pero invierte sus términos: no es el artista quien somete su cuerpo a una prueba extrema ante la audiencia, sino la audiencia quien es invitada a permanecer —en condiciones de relativa comodidad— escuchando el relato de cuerpos sometidos a pruebas extremas fuera del marco del arte. Esta inversión cuestiona la economía del sufrimiento en el arte contemporáneo y señala hacia un afuera radical: el desierto como espacio real de muerte, no como metáfora artística. La dimensión de género es central. El texto explicita que "si naciste mujer tienes muchas más chances de viajar hoy en las mismas condiciones de 5 siglos atrás", señalando la persistencia de violencias estructurales que el discurso del progreso tecnológico oculta. La obra se inscribe así en las prácticas feministas de visibilización de violencias específicas contra cuerpos feminizados, particularmente en contextos de migración y tráfico. El final —"Deja el banco, que será nuestro para siempre"— opera una transformación simbólica del espacio público. Ese banco, marcado ahora por la escucha, se convierte en monumento efímero, en memorial portátil de esas ausencias presentes. La obra no deja objeto, no deja huella material más allá de la memoria de quien escuchó. Su radicalidad reside precisamente en esa economía de lo inmaterial: solo queda la responsabilidad ética de haber escuchado. 

"Quiero decirte algo" funciona como lo que podríamos llamar un "dispositivo de escucha situada": no produce conocimiento sobre la migración desde la distancia académica o periodística, sino que coloca al oyente en una posición de testigo incómodo, obligado a permanecer sentado mientras escucha testimonios de movilidades forzadas. La obra no ofrece resolución ni catarsis, solo la pregunta insistente sobre qué haremos con lo que hemos escuchado.  

CONTEXTO EN LA PRÁCTICA DE TAMARA CUBAS 

Esta pieza se articula orgánicamente con el proyecto de largo aliento "La Patria Personal", donde Cubas ha trabajado sistemáticamente con archivos de violencia estatal, testimonios de cuerpos vulnerados y memorias de desaparición. Si en "Caídas" (2008-2012) la artista sometía su propio cuerpo a 240 caídas —número que refiere a los desaparecidos de la dictadura uruguaya—, aquí el cuerpo sometido a prueba es el del oyente, obligado a permanecer inmóvil mientras escucha el testimonio de violencias contemporáneas. La migración femenina a través del desierto se revela como continuidad histórica de las violencias sobre cuerpos feminizados que Cubas ha documentado en otras piezas: las presas políticas de "Escenas para la película" (2012), la desaparición de Omar Cubas en "El agujero y la bala" (2012). Lo que articula estas obras es una pregunta persistente sobre cómo hacer visible lo invisible, cómo dar forma estética al trauma sin espectacularizarlo, cómo construir memoria desde el presente del cuerpo.

TEXTOS DEL AUDIO

Quiero decirte algo

quiero decirte con claridad lo que quiero pero lo que quiero no es tan claro

entonces lo que quiero no será posible

pero al menos lo intentaré

intentarás tú entenderme?

yo voy a hacer un esfuerzo por explicarme pero necesitaría de tu parte para entenderme

harás un esfuerzo?

un esfuerzo más allá de la escucha?

Primero te voy a pedir

que busques un banco

un banco de plaza

en todas las ciudades hay

un banco, un espacio público en el que sentarse

Tenés que buscarlo primero con la mirada

mientras me escuchás

ahí estás divisando una o dos posibilidades

si tenés suerte hasta podrás elegir

el banco que te quede más cerca 

o el que te quede más cómodo

los bancos son paradas

pausas en una ciudad que no para

desde esa pausa urbana me podrás escuchar mejor

espero que ya estés yendo hacia el banco

en el mejor de los casos ya llegaste

si aún no encontraste tu banco, por favor, poné pausa

y volvé a poner play una vez que lo encuentres

Esto no es un aviso ni un lamento ni una advertencia. 

Esto es un asalto a mano armada en medio de tu tranquilo desayuno en tu día libre

Esto es un auto que te choca de atrás y te hace chocar con el de adelante y así tranca todo el tránsito cuando volvías a casa el viernes a última hora

Esto es una mala noticia de una larga racha de malas horas, días y meses

Pero necesito que igual hagas un esfuerzo

no porque sea bueno

no porque sea justo

no porque sea placentero

sino porque te necesito

y creo que tú, tarde o temprano, vas a necesitar algo

o a alguien

y ojalá ese alguien actúe como vos vas a actuar ahora

porque vas a actuar verdad?

pero no quiero que te tomes esto como algo grosero-agresivo-intenso

ni siquiera como pasivo-violento

quiero que sientas esto como un beso

un beso en la mejilla

así quiero ser

como un beso que te gustó con el que te vas y al final de la noche al acostarte te frotás la mejilla porque todavía te acordás

intermitente pero presente

Entonces hablo como si vos y yo fuéramos a salvar a alguien

yo hablando y vos escuchando

como si fuésemos a salvar gente que depende de que yo hable y de que vos escuches

dependen de nosotros

Me escucharás tú?

Espero que sí

¿Qué te parece si hoy evitamos un desastre?

si esto llegó hasta ti es porque hay serias chances de que me escuches

no le llega a cualquiera

porque tampoco cualquiera escucha

El mundo transcurre allá afuera

mientras yo hablo y vos escuchás

el mundo sucede, los bancos son robados mientras ellos nos roban y nosotros nos dejamos robar

la gente necesita comer, trabajar, amar, reír, llorar

las parejas hacen el amor

los niños juegan en el parque

los políticos en campaña electoral

la droga se produce en el campo y en los laboratorios de coca cola

alguien gana la lotería

alguien pierde las llaves de su casa

alguien se muerde la lengua sin querer

alguien se estresa porque nada le sale bien

mientras yo hablo y vos escuchás

Nunca viajar fue tan fácil como hoy

nunca tanta gente viajó tan rápido, tan fácil, tan simultáneamente

sin embargo para algunas personas viajar sigue siendo igual de difícil, arriesgado y lento como lo fue siempre

para algunos

no para mí que hablo, no para ti que escuchas

Alguien en estos momentos está viajando con dificultad, con miedo y sin saber si llegará a destino

ese alguien es mucho más probable que sea una mujer a que que sea un hombre

es decir que si naciste mujer tenés muchas más chances de viajar hoy en las mismas condiciones de 5 siglos atrás

datos

hechos

así es como es

Si naciste varón hay muchas más chances de que estés al mando del viaje

que le estés cobrando a una mujer por su viaje y que decidas en algún momento si cumplirás con tu palabra

perdón

es un perdón sincero porque no quiero que entres por ahí a esta historia

Es solo que mientras yo hablo y vos escuchás

en algún lugar

en algún mar

en algún desierto

en algún avión

en alguna frontera

una mujer está en las manos de alguien

Está merced de otra persona que espera decidir sobre ella

Creo que Peter Pan decía: “cada vez que alguien dice que no cree en las hadas, un hada cae muerta en algún bosque”

Creé en lo que te digo

como un beso en la cara que luego de años recuerdas

Debo contarte sobre ellas

lo que hacen y deshacen

sus sueños y sus tristezas

porque si no lo hago

acá

ahora

su historia morirá

y en algún lugar del bosque del mundo un hada…

Me daba miedo contarte esto

Hablar es peligroso

es como lanzar una piedra a un pozo del que no se ve el final

pero se sabe que allí en el fondo hay alguien que teme a un monstruo

nuestra piedra le puede ayudar a defenderse

pero si le cae encima le puede matar

Hablar es salvar y matar al mismo tiempo

sin saber qué pasará

Si no sabés cómo escuchar

Escucha simple

despojado

como quien se saca la ropa

desnudo

Escucha como quien desvía un río

con la fuerza del sol que hace germinar este planeta

y con la delicadeza del sueño que es interrumpido con el despertar de la mañana

Escucha escuálidamente

Brutal

llana

rota

vaga

Erráticamente

viajera

A la deriva

Como Náufrago

bien

notaste que es distinto escuchar de pie que escuchar sentado

escuchar, hablar, leer, sabés que en la antigüedad todo se hacía de pie

desde la filosofía de los peripatéticos

hasta la escritura de hemingway

todo parado

pero sentado

esta comodidad burguesa es un lujo que en el pasado  muy poca gente podía darse

ahora, en el mundo contemporáneo

este

es un lujo universalizado

Casi una obligación

se debe viajar sentado en el transporte público

se debe trabajar sentado en la oficina

se debe ver sentado el cine o el teatro

pero también se espera sentado en la celda de las prisiones

y se viaja sentado en las balsas que se hunden en las puertas de Europa

y se viaja sentado en los baúles y cajas de los camiones que trasladan humanos entre las fronteras

todos sentados 

como vos

ahora

Sentado

Por invitación u obligación

Sentado

Esperando

Sin moverte

En reposo

Mientras la ciudad opera su plan

Mientras las acciones se ejecutan

Mientras lo movimientos se suceden

Las empresas se funden y los hijos nacen

Las armas se disparan y la comida se pudre

Los edificios se caen y las personas hacen el amor

Y se pelean y se demandan y se lastiman y se buscan y se lloran

Mientras tú aquí estás sentado

En la seguridad de nuestra contemporaneidad 

En un banco público de una plaza pública de un país público

De todos y de nadie

Ahora, mira

Mira a tu alrededor

Mira el mundo

Mira el cuerpo agitado de las multitudes

Corren, cruzan la calle, tocan bocina, fuman, hablan por teléfono, se ríen

Cómo están esos cuerpos en relación al tuyo

Pensá en sus músculos

Pensá en la distancia entre sus músculos en acción, tensos, fuertes, rítmicos, activos

Y tu languidez burguesa protegida por el arte de este acto artístico

Tu cerebro te protege

Su actividad comienza, la pereza del cuerpo que descansa mientras el mundo gasta sus calorías

SOS diferente

Su frenezí te distancia

SOS la pausa de una máquina de producción en cadenazo que no para nunca 

Estás siendo un problema

Estás siendo la resistencia

La revolución

Tu propia secreta e insignificante revolución en un mundo donde todos los gestos están llamados a ser heroicos

Abandonando

Mientras tu cuerpo está abandonado allí en ese banco, 

Mientras yo te hablo y vos escuchás

Alguien está cruzando algún desierto 

Los músculos en acción de quien cruza los desiertos son distintos a los que vos estás viendo ahora en la ciudad.

Vos que al mirar a esos que ves, estás generando esa pausa, esta pausa heroica para pensar en aquellas otras que ahora están en ese desierto.

Imaginemos ese desierto, abrí lo ojos, eliminá todo edificio, calle, vereda, mobiliario urbano, autos y transporte urbano, eliminá todo, en un abrir y cerrar de ojos vas eliminando uno por uno todos los objetos y personas y vegetación, eliminás todo, todo, todo,

Entonces queda un desierto, allí estás, sentado en una roca en el desierto

Mientras cruzás por el desierto las piernas y las manos se te llenan de espinas. Cuando alguien te da la mano para ayudarte a pasar un obstáculo se te clavan más las tuyas y las de él. Luego de llegar por unos tres meses tu cuerpo sigue expulsando espinas.

El desierto es un horno y tu cuerpo es la comida. 

Si ponés el pie en un lugar equivocado alguien puede confundirte con comida

En el desierto todo es devorar o ser devorada

La mordida de la serpiente de cascabel es un ejemplo

Su mordida es como un lazo de fuego

Quiebra huesos con un dolor que quema y sube.

cuando escuchás el cascabel a veces es tarde

pero la verdad es que a muchas nunca las escucharás

Si hace mucho calor entonces no hay serpientes

En temperaturas extremas de calor, el cuerpo para tratar de enfriarse suda, libera líquido, esto a la larga produce deshidratación, espasmos musculares, dolores corporales y agotamiento- 

En el desierto la temperatura ambiente supera los 40 grados y el cuerpo comienza a colapsar. El cerebro le da órdenes a los músculos para que trabajen menos, mientras que los procesos químicos al interior de las células se ven afectados provocando daños irreversibles en varios órganos. 

Luego el cuerpo deja de sudar por ausencia de flujo de la sangre hacia la piel. 

Deshidratarse implica romper ese equilibrio corporal. El riñón se ve obligado a trabajar con menos agua, por lo que la orina está más concentrada. Las células, acostumbradas a una determinada concentración de sales, empiezan a enviar líquido a la periferia, con las consiguientes lesiones en miocardio y cerebro.

Las vías aéreas se resecan. Surge la sensación de escozor. Los ojos se hunden, las respiraciones se vuelven cortas y jadeantes, la piel queda plegada, pierde su elasticidad.

Si perdemos líquido, baja la presión arterial. La presión de llenado cardíaco disminuye, el corazón no se llena por completo, de forma que se contrae con más debilidad. Es un círculo vicioso: se contrae menos, envía menos sangre, y así sucesivamente. Una espiral que puede terminar en shock circulatorio. Se pierde el conocimiento, la circulación fracasa, la sangre no llega al cerebro y se produce la muerte

A todo esto, si la suerte no está de nuestro lado, se puede sumar la famosa nube de Polvo. Viajando de desierto en desierto, una enorme nube de polvo de miles de kilómetros, suele atravesarlos  y todo lo que se encuentra allí

Las partículas tienen un tamaño de entre 2,5 y 10 micras, que son las partículas respirables. Entonces, pueden entrar por nariz y boca al momento de respirar y alojarse en la tráquea, en los bronquios o llegar incluso las de menor tamaño hasta los terminales y los alvéolos de los pulmones

Vómitos de polvo negro

asfixia 

dolores pulmonares

Peligroso fenómeno de la naturaleza. Polvo vivo que viene lleno de bacterias, virus, esporas, hierro, mercurio y pesticidas 

Polvo mortal que viaja buscando sus víctimas

en definitiva el desierto te espera

Los rayos del sol te pueden cegar, debes caminar durante días bajo temperaturas de hasta 50ºC -si es verano-, o morir congelado durante el invierno, y tienes que andar por largos trayectos montañosos que son sumamente escabrosos y donde no hay ninguna ayuda si la llegas a necesitar".

Porque la vas a necesitar

Por que el desierto te espera con millones de piedras

pero también está- igual de dura e igual de mortal- su flora y su fauna. Éste es un medio ambiente donde todos los seres vivos, como cactus, escorpiones y víboras de cascabel, están allí para morderte, rasgarte o lesionarte. 

Y si llegas a morir 

no te espera la tumba

no te espera el descanso en paz

pues los cuerpos  simplemente desaparecen, 

A gran velocidad los buitres destruyen los cuerpos y los efectos personales, y esparcen los huesos a grandes distancias, devoran el cuerpo, separan los huesos de la carne y destruyen lo que alguna vez fue una persona entera.

Si el grupo con el que viajabas tuvo la decencia de taparte con rocas para que los animales no te coman, tu cuerpo entonces será destruido mucho más rápido, porque las rocas conducen calor y ese horno improvisado cocina la comida de tu cuerpo desprendiendo olores que trae insectos y animales de kilómetros a la redonda. 

El desierto te devora, te consume, te despedaza, te difumina. 

Polvo eres y al polvo volverás

Estás solo

Pero la memoria nos recuerda

Que no estamos solos

Nuestra languidez se parece a la de los gerentes de bancos en sus despachos

Nuestra soledad es la de los curas en sus aposentos

Nuestra rebeldía moral se hermana con la de los pedófilos en red

Nuestro abandono es el de los suicidas

Estamos rodeados 

En estos momentos miles de mujeres atraviesan la calma y el sol 

En la misma posición corporal que nosotros a veces, porque el resto del tiempo se camina

Bajo un cactus del desierto legiones de mujeres descansan y respiran con nuestra misma dejadez

Así como mirás vos ellas miran en estos momentos

Con tu mismo silencio

Con tu misma pasividad

Con tu misma mentalidad

Deseando llegar a la ciudad que tú habitas

Deseando algún día sentarse en tu banco

Deseando

Desde tu banco, desde la comodidad de tu banco, escúchame nada más, solo eso

Yo vi cosas

Yo viví cosas

Es lo mismo

a todos los que pasan les dan pastillas para el dolor muscular

a mí no me dieron

Algunos cuando se las dan se las tragan todas al comienzo y se pasan a vómito todo el camino, 

Es natural que quieras tomártela enseguida

al tercer día de caminar ya tus músculos están desechos

Me acuerdo una vez que había que cruzar una carretera corriendo y yo no podía, 

mis piernas ya no me respondían

Entonces me agarró el coyote y me arrastró corriendo, literalmente arrastrando, mis piernas no me respondían

y yo pensaba en la pastilla para los músculos

mientras me arrastraban

Siempre alguien arrastra a alguien

Siempre se está corriendo o pasando rápido de un lugar a otro

se huye hacia algo

el miedo es el camino

Estábamos atravesando  un montón de campo de arado, 

Pisabas sin saber lo que pisabas, pero los pies se te hundían

Pisábamos la cosecha pero no era comida

si no hubiéramos agarrado y comido

era una plantación no sé de qué

no hay tiempo de ver

solo de caminar y de avanzar sin pensar sin dejar que tus pies estén mucho tiempo hundidos

no vaya a ser que se hunda o que lo agarre una trampa un pozo una serpiente

y ahí caminas y caminas

un grupo como de 20 éramos

pero veías otros grupos como de 100 personas con gente con bebés en los brazos

en un momento alguien dice agáchense y nos agachamos

todo lleno de espinas y se para cerca una patrulla y comienza a alumbrar y nos deja esperando, toda la noche ahí barriga contra el piso en las espinas

y vuelve y nos dice ahí está el muro que vamos a saltar

y el muro era muy alto y luego el alambrado

tenías que trepar y luego del otro lado dejarte caer

una muchacha me dice que la otra vez una mujer al dejarse caer se le quebró una pierna y ahí la dejaron

y ahí me dije, yo no voy a saltar eso, yo no puedo

y me regresé, nos regresamos todos.

no le habíamos pagado, porque se paga al llegar

regresamos  a las 3 de la mañana

y nos mandan a esperar a un cuarto

20 hombres y yo. 

ni me acosté, 

me recosté a la pared pero nunca me dormí, 

tenía mucho miedo

Al otro día nos agarra el pollero a unos cuatro, 

nos sube a una camioneta 

estamos ahí arriba andando un rato sin saber a dónde vamos

hasta que para en el medio de la nada y nos indica que corramos en una dirección sin parar ni mirar atrás

y nos pudimos a correr

ahí nos metimos por un empedrado y fuimos a dar a un arroyo, 

y allí teníamos que esperar hasta la noche

sin comida, porque te dicen que no lleves nada, 

no lleves nada que pese 

que caminaremos de noche y a la mañana llegaremos

te dicen

luego llegaron más hombres

unos 16 hombres y yo mujer

salí con una mochila con medias, unos pantalones y algo más

y lo regalé porque había un muchacho muy flaquito y con una camisa muy fina

congelado

me puse el buzo y le di a el pantalón y los dos pares de calcetines para que se lo pusiera como pudiera y donde pudiera

a lo último ya estábamos todos bien abrazaditos, 

puto frío que hacía

ya no había maldad, 

ya lo único que valía era quitarse el frío

el pollero llevaba su bolsa de basura negra para meterse y calentarse en la noche 

pero a mí no me habían dicho nada

tiritaba de frío

había una pareja con una hija adolescente que creo que sintió mis dientes y me dijo, 

vente, vente y me metí entre ellos 

me metí en su bolsa

sentí algo conmovedor

me salvaron

con su bolsa

como un vientre

a la noche el frío del desierto es tremendo

luego en un momento llegó una camioneta y nos dijo a todos 

como puedan se suben ya

yo en ese momento aún estaba en buena condición

yo hacía deportes

jugaba al fútbol

pero con el frío las piernas no me respondían

suban ya

de repente mis piernas se quedaron dormidas  y pedí 5 minutos para masajear las piernas porque no las sentía

pero no me esperaron

arrancaron

desesperada  me paré y comencé a correr en la noche

reboté contra un alambre, sentada en el piso me quedé en silencio para ver si podía escuchar dónde estaba el grupo

comencé a caminar hasta que escuché un silbido, 

seguí el silbido y era el grupo

pero había unos avioncitos sin tripulación que detectaban calor

no sabía si era el grupo o los avioncitos

al final era el grupo

cuando los hombres me vieron vinieron a ayudarme

muchos de los hombres que iban en el grupo me ayudaban, 

cada tanto me jalaban, 

o me daban la mano para que no me quedara atrás

me daban sus manos y yo sentí cómo se me clavan las espinas de sus manos en las mías 

y se me enterraban más las espinas que tenía yo. 

las espinas de los cactus

son espinas salvajes

se entierran cada vez más en la piel

tres meses después aún mi cuerpo seguía manando las espinas de mis piernas y mis manos

aún puedo sentir algunas partes en mi piel que guarda espinas que nunca salieron

el desierto sigue allí

en cada dolor que recuerdo

se me cayeron todas las uñas de los pies

se te caen por la fricción de tanto caminar

Cuando arrancamos a caminar yo me puse como tres pares de media por el frío 

y entonces me quedaban muy apretados los tenis

por usar tantas medias

en un momento me paré, luego de descansar y me sentí rara, 

me volví a sentar y me saqué los tenis y las medias y tenía una ampollas enormes debajo de las uñas

ampollas debajo de las uñas, nunca había visto algo así

y el pollero agarró una espina y pinchó la ampolla

 me dijo no saques la uña, ponte las medias y sigue.

te protegerá el dedo igual.

al final del grupo va otro pollero, que va con una rama borrando las huellas que dejamos

los coyotes, que son aquellos que nos van a llevar al otro lado de la frontera

pasan como unas dos veces por semana

hay que esperarlos en lo que ellos llaman 

la casa del desierto

es un lugar

no hay casa

sí hay desierto

en la casa del desierto fueron muchos días de incertidumbre 

veía y veía pasar gente sin parar

veía gente joven, gente vieja

chica, grande, blanca, oscura

con educación, sin educación

de todos los tamaños, formas y colores

gente sin parar

y todos con una cara de tristeza y miedo que no se podía esconder

hombres y mujeres

Yo tuve suerte porque me tocó un buen coyote

yo llevaba días esperando en la casa, en el medio del desierto, y todas las mujeres que pasaban se las llevaban enseguida, y yo seguía ahí

un día le dije al coyote, ya me quiero ir

y me dijo, mire mija, yo no la mando porque tengo puro cabrón

no quiero meterla en el medio de todos ellos porque tengo miedo que le vayan a hacer algo

yo iba recomendada

esperemos que llegue más gente, más mujeres y yo la mando

luego todos a dormir a un cuarto, todos los que estábamos dormíamos en un cuarto

Un día viene y nos mira a unos cuantos, nos hace parar, y me señala a mí, y me dice 

tú ven

vamos a comprarte ropa 

te voy a mandar en avión

ellos no pasan

y yo pregunto, ¿por qué no pasan?

pues, ¿no los ves?

¿Hablas inglés? 

un poco

me compró ropa y nos fuimos al aeropuerto

llegamos

-¿Ves esa camioneta negra? es migración

-aquella otra? también

me subí al avión y llegué

mi apariencia me lo permitía.

me sacaron por avión, 

para ya rápido sacarse uno de arriba y seguir con los demás.

cuando yo vine en el vuelo le hablaron a mi amigo que ya podía depositar.

paga un contacto que está en el destino.

me fue bien, llegué, nadie sabe que estoy aquí

llegué, me bañé, al sacarme las media, me salieron 3 uñas.

llegué bien mala, vomitaba polvo, flemas con lodo, por varios días

Disculpame, que te haya contado todo esto, tenía que contárselo a alguien

Y acá estás vos en tu banco, que me escuchás

Es que todo nace con una pregunta. 

Me escucharás tú?

Las preguntas demandan ser respondidas. 

Intentando responderlas es que pensamos, hablamos, hacemos. 

Un viaje. Un viaje para intentar responder una simple pregunta 

¿A dónde vamos? De dónde venimos? Quién nos escucha

Y en ese mismo instante me pregunto a quién le interesará mi pregunta? 

¿Qué sabes tú de mi pregunta? 

¿Qué sabés vos de mí? 

Porque te iba a importar mi pregunta

Por qué te iba a importar yo.

Tal vez, antes de hundirnos en un mar de preguntas sin responder, pueda darte yo, alguna certeza. 

Tan solo tengo una, 

Que estamos hilvanados por un hilo invisible que tironea de todos para todos lados. 

Tal vez esa es mi certeza, la noción de que no existe la tierra firme y, que solo se pueden establecer lazos leves, frágiles, momentáneos con personas que intenten salvarnos o explotarnos. 

Todo es movimiento, bruma y naufragio. 

Listo, ya puedes volver a poner todo lo que eliminaste de tu vista, pon nuevamente todo en su lugar, los edificios, las personas, los autos, los árboles, todo vuelve a la normalidad.

Deja el banco, que será nuestro para siempre