SUBIENDO UNA MONTAÑA
"One must be able to leave and come back in another way. To cross the mountain and come out on the other side."
Peter Pal Perbart
An open-dramaturgy performance in which 5 volunteers from the audience receive instructions through individual headphones, creating a spontaneous choreography while the rest of the audience watches without being able to hear the instructions. A work that de-ontologizes the very concept of the "work" and explores the relationship between the visible and the audible, author and performer, active and passive audience.
DESCRIPTION
In the open dramaturgy of Subiendo una montaña, audience, work and artist are organized into a heterogeneous and unstable network of relations. The spectator is unsettled by the unexpected nature of what happens. This is not a work already composed at the moment of its presentation, but a happening born of the interaction between an action and its reactions; between a proposal and the active readings the audience constructs.
Subiendo una montaña is a spontaneous formulation of a choreographic "text" organized out of another text transmitted orally to some of the spectators.
The work lays bare the different strategies of "interpretation" and the possible ways of relating to one and the same work. At the same time, it places "the work" itself in question marks: it is de-ontologized, decomposed from its very composition, to be recomposed in a process that leaves the author little control over the final product.
Subiendo… seems more interested in provoking an event than a closed work. The artist's initial proposition is set in circulation to be completed, interpreted, mobilized by others – more or less actively, depending on the role they have been given to play. The ephemeral character of the choreography makes it impossible to capture the dance in a fixed and lasting form, and at the same time destabilizes the regimes of the visible and the audible, of the signifying and the signified.
Ephemerality is not a problem in this creation but its very condition of possibility, since what is put on stage is the spontaneous, momentary, unrehearsed and non-lasting reaction. And (sometimes) applauded at the end.
CREDITS
Direction: Tamara Cubas
Collaboration: Gabriel Calderón
Performers: 5 volunteers from the audience
November 2012 - Solos al Mediodía, Conference and events hall, Teatro Solís
July 2013 - Escena Doméstica, Santiago de Chile, Chile
PHOTOS
TEXTS
PERFORMANCE (DES)COREOGRÁFICA DE TAMARA CUBAS
Por Verónica Cordeiro
English summary (AI-generated): An essay by Verónica Cordeiro on Subiendo una montaña. She describes the performance from the audience's point of view: the choreographer asks for five volunteers, who then act on individual instructions heard through headphones while the rest of the audience watches without hearing them. Cordeiro argues that this deprivation of hearing exposes the limits of the spectators' senses and of interpretation, and that the piece ultimately questions what dance and theatre are today and how language relates to the body on stage.
The full text continues below in its original Spanish.
Se llena la platea, se cierran las puertas del teatro, silencio. La coreógrafa se levanta, y de espaldas hacia el palco vacío – salvo un entramado de cables negros, se dirige a la platea: "Necesito cinco voluntarios, sin los cuales aquí nada sucederá". Mira al público. Espera. En la medida en que se van presentando algunos, la autora de Solo los conduce al palco, toma uno de los auriculares amontonados en el piso, desenredando los cables, y lo acomoda sobre la cabeza del voluntario. Los auriculares están conectados a un reproductor de sonido digital, que la autora prende en alguna parte de la cintura del participante. Le pasa las primeras instrucciones, relativas al funcionamiento del aparato: aquí se prende, aquí está el volumen, cuidado con el cable al moverte. Sin más, el resto es escuchar.
Finalmente se reúnen cinco voluntarios, se cuenta prontos listos ya, y los aparatos se prenden simultáneamente. Comienzan algunas acciones leves – uno camina hacia la ventana de la izquierda, otro se sienta, otro queda parado, como si estuviera congelado en el tiempo y el espacio, atónito. Surgen las primeras sonrisas, y de súbito, uno de los cinco espectadores transformados sin pre-aviso en actores/danzarines/performers se larga a correr cada vez más rápido en círculos concéntricos por el palco. Larga una carcajada tan sorpresiva y contagiante que despierta a los demás espectadores de su aturdimiento. Todos ríen. Menos el que actúa.
Y así continúa este Solo en conjunto, generando una coreografía en proceso de, mediada por voces emitidas individualmente por cada auricular. Son cinco performers que al igual que el resto del público, no tienen guión, no saben qué va a suceder. A diferencia del público, tienen una voz que les instruye, y les pide que reflexionen con ella, a la vez que están interpretando esa voz, sus decires, el espacio que les rodea, la platea que les observa, sus cuerpos que no están acostumbrados al espectáculo.
Mientras tanto, el público queda completamente absorto en aquello que ve que no puede escuchar. Y lo que no puede oír es aquello que genera lo que puede ver, o una interpretación de eso. El aislamiento auditivo provoca una cadena de cuestionamientos, y mucha intriga: ¿Qué escuchan los performers que miran al público mientras interpretan la voz que es exclusivamente para ellos? ¿Son instrucciones? ¿Qué les estará diciendo? ¿Le dice lo mismo a cada uno? Prontamente uno se da cuenta de que no es lo mismo, ya que en diversos momentos, las acciones-devenidas-reacciones de los performers discrepan completamente una de la otra. Mientras uno corre y grita el otro se acuesta y apenas respira; otro parece no haberse movido nunca, apenas se asoma levemente a la ventana del fondo y regresa al centro del palco, a paso de caracol.
¿Qué implicaciones emergen en una situación donde mirar a otros actuando de acuerdo a las supuestas instrucciones del autor invisible revela la impotencia de los sentidos? El autor traiciona a su público. El autor le roba la audición. Y al hacerlo, le imposibilita la comprensión. Y al hacerlo, le hace darse cuenta de su proceso fenomenológico. El espectáculo escénico se transforma en una instancia metalinguística, en acción. Hacer referencia a su propio proceso de creación, continuadamente, y en ese proceso lo transforma en el objeto de su propio significado.
El sentido de la audición, aislada individualmente y otorgada a los cinco participantes implica el hurto de sentido auditivo del público – desde una dimensión de sinestesia: la experiencia del sentido de la audición sufre una incisión, un corte en el espacio físico, justamente porque se la puede ver. Tamara traslada una experiencia temporal, la del sonido hacia el espacio físico, al prohibirle a su público la vivencia de lo mismo.
De esta manera, la autora parece lanzar una serie de cuestionamientos: ¿Qué es la danza, hoy? ¿Qué es el teatro, hoy? ¿Qué hacemos con nuestros cuerpos en un contexto escénico? Al fin y al cabo, se trata de profundizar acerca del lenguaje y su relación esencial con la comunicación.
Verónica Cordeiro